Blog 6: A la caza de las Auroras Boreales

Poder contemplar con nuestros ojos una Aurora Boreal es una experiencia que a muchos nos atrae y que incluso vemos como un sueño.

Con este sueño en mente iniciamos nuestro viaje hacia la Laponia finlandesa, un viaje organizado de pocos días que no garantizaba el poder ver las ansiadas luces del norte pero si al menos el disfrutar de la experiencia de viajar a un lugar fascinante.

Aun estando en el lugar indicado y en la fecha propicia para ver las auroras boreales, nunca hay seguridad de que el fenómeno se produzca o de que sea visible.
Las auroras se producen cuando las partículas del viento solar penetran en la atmosfera siguiendo las líneas del campo magnético terrestre que las canalizan hacia el polo norte y el polo sur magnético. A mayor actividad solar más auroras se producen, las tormentas solares son las que provocan las auroras más brillantes que pueden durar desde unos pocos minutos hasta horas.
Otro factor imprescindible para verlas es tener el cielo despejado de nubes y una baja contaminación lumínica y mejor sin luna llena. En nuestro caso teníamos pronóstico de cielos nublados y luna en cuarto creciente.

A nuestra llegada a Inari un grupo de españoles que pasaba allí su última noche nos puso los dientes largos comentándonos el increíble espectáculo de luces del que disfrutaron 3 días atrás, los organizadores, prudentes nos decían sin embargo que había grupos que habían vuelto sin tener la suerte de contemplarlas.

Para corroborar esta afirmación la primera noche la intensa nubosidad hizo imposible ver nada.

Por suerte allí no solo hay auroras, durante el día disfrutábamos de rutas por unos paisajes nevados de ensueño.

Paisajes helados de Laponia
En nuestra segunda noche el cielo volvía a estar nublado, pero con el paso del tiempo se fue aclarando hasta mostrarnos un cielo maravilloso plagado de estrellas difícil de ver en otros lugares. Aunque las auroras se resistían a salir disfrutaba fotografiando la noche estrellada sobre el lago Inari. En el cielo a veces se veían unas especies de nubes de color verdoso, pero nada comparado con lo que estaría por llegar.

Lago Inari helado
Esa noche, cerca ya de la una de la madrugada con el frío calando en el cuerpo tras varias horas sobre la nieve, decidimos volver al hotel. Mientras caminábamos de vuelta aún sobre el lago, de repente una intensa franja de luz verde iluminó parte del cielo y empezaron a escucharse expresiones de júbilo, por fin una AURORA!! y era impresionante!! la luz se movía, cambiaba de intensidad, formaba nuevas franjas, cruzaba tooodo el cielo… por suerte la cámara seguía preparada y montada en el trípode y pude captar algunas imágenes, para así constatar que no era un sueño.

Aurora boreal en la Laponia finlandesa
Mientras hacía las fotos de larga exposición no perdía detalle, me embargaba la emoción y la felicidad, recuerdo perfectamente esas primeras luces y como mientras miraba hacia arriba sentí su magia y pensé en los Sami, el pueblo indígena que puebla Laponia y cuyo museo habíamos visitado unas horas antes, y en lo fácil que les resultaría creer que esas sobrecogedoras luces eran obra de los espíritus.

Panorámica de Aurora Boreal
Las fotografías aunque sean panorámicas no pueden reflejar por si solas la sensación de tener encima de tu cabeza esas increíbles luces que te envuelven y parecen estar vivas.

Aurora boreal Laponia
Por desgracia nos quedamos un poco con la miel en los labios ya que el espectáculo no duró mucho, las luces perdieron intensidad rápidamente y tras esperar durante una hora su vuelta, cansados decidimos retirarnos con la esperanza de tener otra oportunidad.

Aurora boreal entre estrellas
El día siguiente fue de lo más movido disfrutamos de una ruta en moto de nieve y de la maravillosa sensación de deslizarnos por el hielo en un trineo tirado por unos perros deseosos de correr y que acabaron extenuados pero felices.
Trineo de perros en Laponia
Esa noche volvió a aparecer acompañada de unas densas nubes, a pesar de eso sobre las 12 ya con el pijama puesto a punto de acostarnos recibimos el aviso de que se veía “algo” en el cielo, eso era suficiente para darnos esperanzas ¿y si ese algo se anima? Imposible quedarse en la cama así que a vestirse de nuevo con las muchísimas capas requeridas y a salir a cazar auroras.
Por desgracia la caza de esa noche fue infructuosa, aunque a veces se veían algunos trazos verdes entre las espesas nubes, éstas no permitían ver mucho más.

cielo nublado en Inari
Llegó nuestro último día aunque me negaba a pensar que fuera así, hicimos una travesía hasta un lugar muy especial “Pielpajärvi” una iglesia de madera muy antigua en medio del bosque, allí nuestras compañeras de grupo tuvieron la genial idea de escribir una frase preciosa para invocar la aparición de las auroras entre otras bondades.

Pielpajärvi iglesia en Finlandia
Todas nuestras esperanzas estaban puestas en esta última noche, las predicciones eran buenas, las peticiones divinas estaban hechas y además celebrábamos el cumpleaños de nuestra compañera de grupo Mila, tenía que ser una noche especial!! Y por suerte así fue. Ya durante la cena nos anunciaron que empezaban a verse auroras y rápidamente salimos en su busca, esta vez por un lugar diferente del lago que nuestro guía Javier nos indicó y gracias al cual pude añadir la silueta de algunos árboles a mis encuadres.

Nada más llegar al lago cuando solo eran las 9:30 de la noche, empezaron a salir las primeras auroras, se movían y cambiaban de forma e intensidad continuamente, ofreciéndonos un espectáculo increíble.

Aurora boreal en la Laponia finlandesa
Las auroras que vimos eran sorprendentes, se empezaban a encender y a expandir por diferentes zonas del cielo y había momentos en los que no sabíamos donde mirar, yo cambiaba el trípode de posición continuamente y no terminaba una foto cuando me avisaban que las luces se intensificaban en otra zona.

Pequeña aurora boreal en Laponia
Algunas luces cruzaban el cielo y otras tomaban formas curiosas.

Aurora boreal en la Laponia finlandesa
La aurora de las siguientes fotos la recuerdo perfectamente, fue de las más intensas y tenía unos reflejos rojizos por la parte de arriba que tintineaban mientras toda la aurora parecía una cascada que caía del cielo, impresionante!!

Aurora boreal roja y verde

Aurora boreal Laponia finlandesa
El espectáculo se prolongó durante casi una hora, algunas auroras eran tan intensas que su luz se reflejaba sobre la superficie del lago helado tiñéndolo de verde.

Aurora boreal de color verde
Auroral boreal sobre el cielo de Laponia
Paisaje helado con aurora boreal
Las luces se fueron apagando poco a poco, seguimos esperando por si volvían pero solo aparecían pequeños claros verdosos, era hora de regresar.
Esa noche dormimos poco, teníamos que levantarnos antes del amanecer para emprender el viaje de vuelta, pero me resistía a dejar aquello. Poco antes de la una de la madrugada sentada en el sofá de la habitación orientado a la ventana pude ver mis últimas luces del norte que pasaron rápidamente a modo de despedida.

Me siento muy afortunada de haber podido disfrutar de esta experiencia y la recomiendo al 100% a todo el que tenga la oportunidad de vivirla.

Collage de auroras boreales

Si os interesa alguna de las imágenes podéis contactar conmigo en el correo mercedescuestafoto@gmail.com o elegir la opción de pedirla impresa desde mi galería de Nuzart http://mcuesta.nuzart.com

Feliz día y buenas luces para todos!!



5 Respuestas a “Blog 6: A la caza de las Auroras Boreales”

  1. David dice:

    Magnifica lectura con casi tension por saber si al final las plegarias surtieron efecto…y vaya que si!!!Preciosas imágenes! Una experiencia para toda la vida!!

  2. Toni santos dice:

    Hola Mercedes, impresionantes tus fotografias, permiteme que te haga una pregunta, el color tan intenso de las auroras fueron captados por tus ojos tambien o solo pudo ser captado a traves de la fotografia?, hace un par de años realice un viaje por el sur de groenlandia y las pude ver y fotografiar, pero au que en las fotografias salia ese verde tan intenso, yo aprecie la aurora de un color mas bien grisaceo, y au que fue una experiencia unica, quede pelin decepcionado. Un saludo

    • mcuesta dice:

      Hola Toni,
      Es verdad que la cámara es capaz de captar mejor los colores que el ojo humano y en las fotos el verde es más intenso, sin embargo las auroras que vimos no nos defraudaron en absoluto, solo había que escuchar las expresiones de asombro de todos alrededor y desde luego eran verdes, si es cierto que cuando fueron apagándose y perdiendo intensidad se hicieron menos visibles y de color grisáceo. Esta claro que tuvimos una suerte extraordinaria de poder ver un espectáculo como ese, espero que tu también tengas esa suerte algún día. Un saludo y gracias por comentar.

  3. Silvia dice:

    Maravillosas fotos y maravilloso relato, aunque yo ya conocía el final….jeje.
    ;)

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